Joyce entra al debate

17 04 2010

Hace algunos días terminé de leer un libro que resultó ser interesantísimo, su nombre, Retrato de un Artista Adolescente, del escritor irlandés, James Joyce.

Obra escrita en tercera persona, en donde el protagonista Stephen, va descubriendo o dando a la luz sus pensamientos y de lo que le sucede en la escuela, su casa y amigos, entre otros.

En este texto, yo estaba interesado en conocer el carácter formativo, por lo que es conocida dicha obra, dirigida básicamente hacia los jóvenes, por narrar diferentes conflictos existenciales de esa edad, que presenta tantos cambios en la vida del hombre.

Además de lo anterior, encontré dos temas formidablemente bien narrados, primero, expone las dos partes, entre el bien y el mal, para hacerse padre de la iglesia católica y segundo, una explicación sobre la estética, la cual me pareció excelente y en pocas líneas entendible.

Portada de la primera edición en inglés de Retrato del artista adolescente.

Retrato de un artista adolescente, es un libro, recomendable a todas aquellas personas que estén buscando leer monólogos inteligentes, sobre la decisión entre el mundo teológico y el existencial, además de que con las descripciones parece que los personajes en sus distintos ámbitos, se salieran del texto.

Finalmente, sólo me resta mencionar que este libro, puede unirse al debate actual sobre las acusaciones de pederastia por parte de la iglesia católica, en el cual podemos observar lo que tiene que dejar y lo que le puede pasar por la cabeza a un joven, que tiene que dejar su vida y sumirse en un mundo de dogmas, quizá así podamos entender mejor las razones por las cuales algunos “padres” actúan con ese desdén hacia los niños que dejan en sus manos.

A continuación transcribo un fragmento:

“… le humillaba y la avergonzaba el pensar que no se vería libre enteramente de él jamás (pecado), por muy santamente que viviese, por muchas virtudes y perfecciones que llegase a alcanzar. Siempre existiría en su alma un inquieto sentimiento de culpa; se arrepentiría, se confesaría, sería absuelto, se volvería a arrepentir, a confesar, le volverían a absolver: todo inútil…”





Cómo elegir un libro o fantasías para el sentido de la vida

24 11 2009

Dejar un libro sin llegar a su final, es la desaparición de ese mundo de fantasía que ahora reside en la mente de uno mismo, se desvanece de un solo golpe al cerrar la tapa de la portada, como quemar millares de ilusiones o aventarlas en un globo lleno de helio al espacio. Después de eso, habría que ser muy indolente para que nuestra mente no tenga cargos de conciencia y de vez en cuando piense, ¿qué sucedió con aquel personaje que por más de un momento escuché su voz, abrió sus sentimientos y sufrí a su lado?

Alegremente, comienzas un nuevo libro y como si iniciara una obra de Vivaldi, es ligera y cabalgan juntos, pero cuando ésta también llega al cansancio, sin remedio, ni que lo termines, es cuando la preocupación hace estragos en ti, la volatilidad te proyecta en el pensamiento que aun no sabes elegir.

Ahora qué hacer con dos nuevos mundos en la cabeza, los he dejado desamparados sin saber a dónde fueron a dar, como dejar a un amigo a mitad de la carretera, con la linterna de la luna,  atado a su propia suerte y ni siquiera recordar su nombre. ¿Temeroso abrir un tercero?, Pero ya no inocentemente, desde el inicio, más bien primero hojearlo, esperar si la escritura te atrapa, como una flor se abre a la aurora y tan  esencial como la ley de la gravedad, si esas palabras son lo que esperas encontrar de la vida.

Abro el periódico buscando alternativas y leo que un hombre se suicidó por no encontrarle sentido a la vida, por ser aburrida, escribió en una nota antes de ahorcarse en la bañera.

Alejandro Quiñones Salazar








A %d blogueros les gusta esto: