Hace un Año…

23 06 2010

Es increíble lo mucho que puede suceder en tan solo un año, más cuando pareciera que el mundo corre cada vez más rápido y es imposible estar al tanto de todo lo que nos rodea. Hace casi un año comencé a escribir en este blog, que me ha brindado muchas más cosas de las que se podrían imaginar.

El año que corrió estuvo lleno de incertidumbre, de movimientos sociales, de elecciones en el distrito federal, de problemas financieros en la mayoría de las familias mexicanas, de muertes sin sentido a manos de sicarios y a manos de los que se supone deben protegernos. En un año, México se inundo, se incendió, se contaminó; se llenó de música con sus distintos festivales, se embriagó de color, de ritmo, de alegría. En un año, México cambió, evoluciono por un lado mientras involucionaba por otro. Cada día cumple casi al pie de la letra con la tesis de que nada se destruye, sólo se transforma. El Distrito Federal evoluciono y se vistió con los colores de la bandera del orgullo Gay, pues las primeras bodas civiles entre personas del mismo género se realizaron en territorio tenochca. México involuciono: el índice de decesos por muertes violentas aumento en el último año de manera alarmante.

Este año pinta para ser paradójico. Mientras la selección mexicana califico para ir al mundial, en Ciudad Juárez era azotada por una de las peores rachas de violencia que han sufrido sus habitantes. La semana pasada mientras el “tri” le ganaba a Francia dos goles a cero, a los padres de los pequeños muertos en el incendio de la guardería ABC, les comunicaban que como de costumbre, no habría culpables por la “tragedia”. ¿No deberían llamarlo negligencia y no tragedia? México evoluciona e involuciona a diestra y siniestra.

Por otro lado y de manera más frívola, este año que pasó me ha dejado cosas buenas y malas en el ámbito personal. Después de mucho esfuerzo al fin pude entrar a la universidad que deseo. Por otro lado, la paradoja se presenta también en mi vida: A pesar de que el único deporte que conocía era el levantamiento de tarro, conseguí trabajo en la Dirección de Deporte de la Delegación Azcapotzalco. Este año que ha pasado, pude al fin conseguir novio y después dejarlo en menos de 5 meses. No es que sea algo presumible, pero batí mi propio record. (Aquí va insertada una risotada sarcástica).

Este año que transcurrió, además de todo, pude al fin reencontrarme con Jonnathan y saludarlo en persona. Dejé de pelearme con algunas de las aplicaciones de mi computadora y del Internet, aunque la verdad me estoy peleando con otras como Facebook. Comencé a interesarme en la tecnología en otras áreas de la vida, el deporte incluido. ¿Sabían que los kilómetros, el tiempo, el número de participante y el record personal de los concursantes de los maratones y carreras atléticas ya se miden por medio de chips? Los jueces están a punto de ser obsoletos dentro de las competencias a nivel mundial, en una de esas ya no veremos a los jueces a lo largo del recorrido en las competencias olímpicas.

Se que para muchos de ustedes, si no es que para todos, es conocido el termino “Podcast”. Lo saco a tema por dos razones, la primera de ellas tiene que ver con el hecho de que estamos hablando de un nuevo medio masivo de comunicación que no se ve influenciado por las grandes mafias que controlan la información en México, la segunda razón se hace llamar Olallo Rubio. Apenas este año retomo la producción de su Podcast, que estaba off line desde hace dos años y medio. Me permito recomendárselos ampliamente, habla de todo un poco y suele crear ambientes de humor que permiten reflexionar sobre los temas que toca. Tal vez recuerden a Olallo Rubio por su participación en la estación de radio Radioactivo, que hace ya algunos ayeres dejo de transmitir. Si no cuentan con iTunes y les interesa escucharlo, pueden descargar sus podcasts desde las páginas: http://www.rockandroll.com.mx/ y en http://www.olallorubio.com.mx/

Cerramos este círculo del “hace un año” con lo último que aconteció en mi mundo: hace algunos días falleció el ilustre maestro Carlos Monsiváis. He de reconocer que a este gran genio lo descubrí hace apenas unos 7 u 8 años, sin embargo hizo vibrar mi mundo desde el momento en que leí el primer párrafo de “Por Mi Madre, Bohemios”. En gran medida mi decisión de tomar el rumbo de la crónica fue por el, escribo desde hace muchos años y no había tomado aún un camino definido, sin embargo al conocerlo fue como abrir las puertas de un mundo viejo pero a la vez totalmente excitante y aún sin descubrir. Definitivamente no sólo perdimos a un gran escritor, también perdimos a uno de los pocos hombres que siempre se atrevió a criticar tanto a la sociedad en general como a la sociedad política mexicana. Descanse en pas el Señor De Los Gatos, Carlos Monsiváis

Hace casi un año comencé a escribir en este blog de tecnología que me sacó de mi letargo literario. Hace mucho tiempo que no escribo nada aquí, pues el trabajo me ha absorbido todo mi tiempo libre, sin embargo me cambiaron de área en mi trabajo y ahora tengo mucho espacio libre en una oficina privada, asi que ya no tengo pretextos.

Quisiera, para terminar, extender una felicitación a tod@s l@s usuari@s de este blog, así como a quienes lo han mantenido a flote, pues la verdad es que son pocas las cosas que han valido la pena este año que transcurrió, y definitivamente este blog es una de ellas.

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Reflexión Decembrina

14 12 2009

En estas fechas decembrinas el sentimiento de la buena onda y buena voluntad embargan los corazones de los humanos habitantes de este planeta, bueno al menos de los que practicamos la misma religión: el consumismo. Es época de dar, de recibir, de compartir, de celebrar. Si se puede dar, recibir, compartir y celebrar caro, mejor.

Pasear por las calles en estas fechas es especialmente estresante, la gente se detiene a ver el montón de aparadores llenos de quien sabe cuantos milagros tecnológicos, prendas de vestir caras y  algunas veces de mala calidad, juguetes que en tres meses ya serán totalmente obsoletos pero que por el momento son la sensación y todos los niños quieren uno, y si se puede, dos. La gente anda de tienda en tienda buscando regalos o haciendo la lista de peticiones a “Santa”, eso sí, con cara de mal genio por que todo esta a reventar y es en esos momentos cuando los buenos sentimientos se nos van al diablo. Entre tanta gente es difícil caminar, y más si llevamos bolsas, paquetes y demás chivas en las manos y malas voluntades en el corazón, no hay lugar para caminar, la gente sofoca.

Para no variar, les contaré una anécdota. Resulta que la necesidad me llevó al centro histérico, pues hace un año que no compraba tenis y ya me urgían. Después de una larga caminata al lado de mis padres, llegue por fin al lugar que buscaba.

Al entrar, y mientras veía cuales modelos de tenis me seducían, pude escuchar a una señora hablando con su hijo acerca de lo bonito de la época decembrina. Comenzó hablando de lo importante que es dar a los demás, le explicaba que la   humildad es ante todo una virtud y no un defecto del ser humano. La dedicada madre decía su pequeño vástago que la llamada madre de los mexicanos, la Virgen de Guadalupe, nos veía y amaba a todos por igual y que por ello deseaba que nos amaramos unos a otros. (En ese momento se me ocurrió que podría amar al chico que me atendía todo lo que el quisiera, siempre que no dijera nada a mi novio.) Pudo hablar mucho, pero acto seguido mostró lo que realmente quería decir con todo eso.

En menos de 10 minutos, lo único que dio en público fueron los bolsazos que nos propino a otros clientes y a mi en la tienda, sin siquiera volverse a ofrecer una disculpa. La única humildad que demostró fue de dientes para afuera, trató muy mal a los chicos que la atendían y en la caja ella y su esposo groseramente arrebataron las bolsas y llamaron inepta y estúpida a la chica que les atendía sólo por dejar caer la tarjeta de crédito del señor. Para rematar,  en la puerta al acercárseles una señora pidiendo limosna le llamaron “naca”y le miraron con desprecio. ¡Cuanto amor demostraron tener en sus corazones!.  

En el camino de regreso a mi casa, mientras caminaba al lado de mis padres y con tenis nuevos, me puse a pensar en lo que vi. En definitiva lo que les enseñamos a nuestros niños resulta nefasto, ese pobre niño se fue con un doble mensaje y una nueva lección que nada tenia que ver con buena voluntad, paz y amor. Sus padres le enseñaron algo que todos conocemos bien: la hipocresía decembrina. Todos damos, recibimos, compartimos y celebramos en familia, con los amigos. Apenas es primero de Enero y nos olvidamos de ellos. Procuramos buenos regalos, costosos si se puede, para lavar nuestras culpas por el abandono. Otros donan al Teletón  para no sentirse mal por ver feo a los discapacitados en la calle. Nos condicionamos para creer que el espíritu de la navidad esta en dar cosas materiales y no damos la oportunidad de  practicar el cultivar las relaciones, creemos erróneamente que un amigo lo va a ser siempre sin necesidad de frecuentarlos aunque sea con mensajitos. Y lo mismo pasa con la familia. Olvidamos a nuestras abuelas y abuelos sobre todo, los dejamos en abandono por que no tenemos tiempo para ellos, el trabajo, la escuela, la mosca que pasó volando, cualquier pretexto es bueno.

Ahí les va mi pregunta obligada: ¿de que nos sirve tanto “espíritu navideño” si al final estamos sumergidos en una soledad tan profunda que ni los juguetes más modernos o los aparatos más caros nos sacan de ese aislamiento? Erróneamente creemos que cubriendo nuestras necesidades materiales no necesitamos cubrir las necesidades afectivas y por supuesto que es muy válido, pero desde mi punto de vista ni un iPod Touch, una Mac,  una pantalla plana, una  Blackberry o cualquier otra chiva de esas nos preparará una sopa el día que nos enfermemos.¿Acaso los juguetes, las muñecas que hablan, los cochecitos a control remoto, o los cachivaches esos que anuncian en la TV, brindarán abrazos, consuelo o palabras de aliento a sus hijos, sobrinos, hermanos, etc.? Creo de manera firme en esa frase que dice: “esta Navidad, regale amor”. Es mucha la tecnología a nuestro alcance, pero nuestros seres queridos pueden estar aún mas cerca, ellos realmente no necesitan un regalo costoso para estar a nuestro lado. Sólo necesitan un “te quiero, gracias por formar parte de mi vida”.

No, no me pagó una lana Pro Vida, o la iglesia Caotica Católica, ni Vamos México. Esto es producto de semanas de horas nalga y de sesos devanados a propósito de las fiestas. Espero les agrade y ojalá puedan comentar ya sea para destrozar o enriquecer mi trabajo, que siempre tiene como objetivo ser critico, propositivo y sobre todo,  de su agrado.





Tecnología Anti-bichos.

6 10 2009

Cuando inicie mi participación activa dentro de este blog de tecnología, llamo mi atención que de manera muy general, consideramos tecnología sólo aquello que tiene que ver con hacernos la vida más fácil, llevadera, placentera, que nos resuelve los problemas por mínimos que estos sean o que nos vuelve ostentosos ante los demás. Sin embargo, me alarma el hecho de que no vemos la contraparte de todo esto, la parte que preferimos ignorar: la tecnología destruye tanto como construye y lo que es más, destruye más rápido de lo que puede construir.

En realidad lo que me motivo a escribir esto no es un ánimo por parecer “cool” y ambientalista, el motivo es en realidad una necesidad  de auto conservación. ¿Por qué no nos preguntamos a nosotros mismos hacia dónde nos esta llevando esta especie de frenesí tecnológico? Por que si bien es muy interesante, cómodo, fascinante y muchos adjetivos más, también es cierto que de a poco destruye nuestro entorno y por ende a nosotros. Las cáscaras de nuestras computadoras son lo único reutilizable, lo demás es completamente inservible y sumamente contaminante. Las pilas de celulares, iPods y controles remotos no son bio degradables, lo que quiere decir que sólo se acumularan por muchos años antes de que una nueva tecnología nos libere de esta basura.

Ciertamente es inquietante ver como esta tecnología que suponemos nos ayuda, también nos es contraproducente. Sobra el clarísimo ejemplo de la relación entre computadora y sobre peso entre los usuarios de la maquinita que a tantos nos entretiene. Otra “buena onda” de esta tecnología es la debilidad visual causada por el monitor de la computadora, el Messenger  causa mala ortografía, eso es clarísimo, y  nos atrofia las habilidades sociales. El programa de Word también provoca mala ortografía, esto por que no nos molestamos en revisar el texto ya que el programa nos hace las “correcciones” necesarias. Muchas veces vendemos nuestras habilidades a cambio de comodidad.

La finalidad de los avances tecnológicos es y siempre sera facilitar la vida del ser humano. Sin embargo al visualizar la contraparte de la tecnología que utilizamos todos los dias me hace preguntarme ¿qué pasa con la tecnologia que no vemos, por ejemplo la de la industria alimenticia?

Esto me llevó a investigar un campo menos conocido, ligeramente diferente e igualmente interesante: los insecticidas. Antes que nada, un poco de contexto. La industria de los plaguicidas e insecticidas, floreció durante la segunda guerra mundial. Si bien los insecticidas ya eran bien conocidos, durante esta etapa se dio la tecnología para investigar, detectar y probar en insectos, químicos nocivos y/o mortales para el ser humano. De esta manera, al contar con la tecnología para buscar y encontrar como eliminar vidas humanas se encontró también la tecnología para acabar con los insectos. Es importante no perder esto de vista, por que es una co-relación clave.

En el proceso, ahora normal, de siembra, cuidado y  recolección de los alimentos agrícolas encontramos una constante utilización de insecticidas o plaguicidas. En el afán de mejorar la calidad y acelerar la recolección de los alimentos, utilizamos los instrumentos que nos dan los avances tecnológicos dentro del campo de esa industria para destruir algo más que las plagas que se comen las cosechas: nos destruimos a nosotros mismos. Los químicos que utilizan para acabar con los insectos que de manera natural viven de comer los alimentos que se producen, no dejan de ser nocivos para la salud del ser humano. En este punto debemos recordar lo antes mencionado: los químicos que se descubrieron con los avances técnicos en la segunda guerra mundial, estaban pensados para exterminar humanos no insectos. Estos plaguicidas llegan dentro de las verduras hasta nuestras mesas, nos vuelven vulnerables a algunos productos, causan alergias, en algunos casos cáncer  y un sin fin de alteraciones orgánicas.

Por otro lado y no menos importante, tenemos la destrucción del ciclo natural de vida. De entrada, la tecnología  ha avanzado al grado de poder tratar la tierra que se va a sembrar de tal manera que es posible plantar y cosechar lo que sea, prácticamente donde sea. Lo anterior provoca la erosión del suelo por no ser el indicado para ciertos productos, el desequilibrio en la dieta de la fauna y el envenenamiento de la misma y de la tierra de siembra, producto de la utilización de los plaguicidas. Lo lamentable del envenenamiento de la vegetación, es que afectamos hasta por cuatro generaciones las plantas que de manera furtiva comen los animales propios del hábitat y de pilón les variamos de manera indebida la dieta. Los polinizadores naturales, así como los insectos consumidores de las plantas que sembramos mueren incluso por los fertilizantes,que sesupone, son inofensivos. De esta manera interrumpimos otro ciclo vital dentro de la vida tanto de la planta como de algunos insectos y demás fauna: el reproductivo. Los polinizadores mueren antes de cumplir con su tarea y los animales mas grandes a menudo ven sus ciclos reproductivos afectados por estos productos del avance tecnológico.

La tecnología que de manera general ensalzamos y que nos fascina, también tiene una contra cara. En esta ocasión decidí abordar de manera más o menos superficial un par de temas, pero si me diera a la tarea de enumerar los contras de los avances tecnológicos que nos rodean a todo momento, seguramente me echarían del blog por pesimista (Jajajaja). Pero es importante que aprendamos a cuestionar, a criticar y a construir a partir de estas mismas críticas y cuestionamientos. Somos seres pensantes, no dejemos que la comodidad nos impida desarrollar nuestras habilidades humanas y que nos convierta en depredadores aún más siniestros de nuestro entorno.





Un Buen Día Para Escribir Un Post

6 09 2009

Esta lloviendo a cantaros, y de verdad desearía estar corriendo entre las frías y energizantes gotas de lluvia y no aquí sentada y haciendo nada en casa. Cualquiera podría decir “¡pues salte a correr por entre las gotas de lluvia!”, pero la verdad es que el instinto de conservación de mi madre me lo impide. Todo este rato de ocio obligado me invita a la meditación inútil. De esas cosas que una termina pensando y que al final no sirve más que para entretener un rato a la ardilla y hace pensar que se piensa. Y me paso algo muy curioso, termine pensando en electricidad, televisiones, computadoras y demás cachivaches. Que pérdida de tiempo.

Aunque, pensándolo bien, tiene su chiste. Al final qué es a lo primero que recurrimos cuando no tenemos nada mejor que hacer sino a la televisión, el DVD, o al todo poderoso Nintendo Wii o al X box 360. Esto de la tecnología me dejo estupidizada por un rato. Estaba súper emocionada pensando en que, hace 30 o 40 años poca gente tenia el privilegio de hacer mas llevadero su ocio con toda esta tecnología. Hace 30 años una mujer joven y ociosa como yo no habría podido chatear con sus amigos en un día de lluvia. O que si en 1960 se hubiera presentado una situación como la influenza, la gente seguramente se habría muerto de la aburrición, por que no habrían tenido la oportunidad de la televisión por cable, como mínimo o al Chat para quejarse con sus amigos de eso de: “no te doy beso ni te doy la mano, por que me pegas lo del marrano”.

Un buen día para escribir un Post

Un buen día para escribir un Post

Si bien es verdad que hace mucho tiempo se inventaron los juegos de mesa y esas cosas, pues qué mejor que prender la computadora, o el radio, o la televisión con señal satelital para matar las horas del “nada que hacer”. ¿Quién necesita el domino o el turista mundial cuando se tiene el Nientiendo Wii? ¿Quién necesita regresar en el tiempo con jueguitos como esos? ¿Para que nos quemamos el seso con juegos de habilidad como el lince y esos juegos? Mi emoción por todo esto era de lo más grande del planeta. Estaba en medio de un éxtasis de adoración a la tecnología fomentadora del ocio cuando de repente, ¡sopas!, que  se va la luz de mi casa. Y entonces todo fue en retroceso. Deteste las horas de ocio frente a la computadora, desprecie el X box 360 y casi me vomito encima de la televisión por no funcionar.

Al final, decidí desempolvar el viejo domino de mi abuelito y jugar con mi hermana mientras me inspiro para escribir, en esta tarde perfecta para ello.





Te conocí en My Space.

4 09 2009

Hace pocos días mi ocio, que de por si casi siempre raya en la hueva recreativa, llego a un limite insospechado. Así que me decidí a salir un rato a caminar por un parquecito que se encuentra cerca de mi casa. Mientras me encontraba caminando y escuchando música de esa que a mí me parece la mejor y sin dirección alguna por entre sus pasillos verdes y atestados de perros, en mi camino se atravesó un chico bastante guapo que conocí en una fiesta hace cosa de un mes. Nos saludamos y platicamos por 4 largas y agradables horas. Como todo lo bello se acaba y ya era muy tarde, nos despedimos.  Claro que no sin antes hacernos las preguntas que parecen ser las obligadas hoy en día: “¿Tienes My Space?” “¿tienes Hi5?” y el clásico “¿me das tu mail?”.

La época romántica en la que los chicos mandaban cartas y regalaban flores simplemente ya murió. Ya perdimos la costumbre de comunicarnos y vernos a los ojos, ya no es importante. Al final de cuentas resolvimos conocernos mejor por medio de Internet. Mediante las redes sociales resulta que tenemos “amigos” hasta en Finlandia a los que algunos incautos cuentan sus intimidades, y ni siquiera sabemos si la persona de la foto del perfil es realmente con la que estamos platicando. Inevitablemente estamos inmersos en una tecnología que nos aliena entre nosotros. Si bien habemos gente que somos sinceras en nuestros perfiles de las redes sociales, también los hay que te dicen que son unos Adonis o unas Ateneas y resultan ser mas bien copias exactas de la Coatlicue. Y no por que ser feo este mal, al contrario, al parecer a mí me gustan más feitos, pero lo que me pudre es la hipocresía detrás de todo esto.

No, no estoy en contra de la tecnología. La utilizo tanto que a veces hasta intento meterle mi contraseña de Messenger a mi perra para que me haga caso. Pero suele ser frustrante estar alienados entre nosotros. A quien me invito a colaborar con este blog, lo conozco desde hace como 18 años, sin embargo solo pudimos platicar por medio de Messenger y hasta la fecha ni nos hemos dado la mano para saludarnos. El colmo de todo esto es que vivimos a menos de 10 minutos de distancia caminando. ¿Recuerdan al chico del parque? Bien, pues el vive a 2 cuadras de mi casa, y solo se que sigue vivo por medio de My Space. A mi sobrino favorito, creo que ya ni le conozco la voz. Conozco como a mil personas por medio de las redes sociales, y hay quienes me consideran su “amiga”, sin embargo no medimos el hecho de que no sabemos quienes realmente están detrás de el monitor.

Es probable que estas situaciones sean respuestas directas a un temor generalizado y de fácil explicación: las personas lastiman, las maquinas no. Simple y llano. ¡Mas fácil ni la tabla del uno! Al final de cuentas es más fácil entablar una “relación” por chat que en vivo y a todo color. Somos presas de nuestras propias inseguridades y de nuestros miedos, nos da miedo no gustarle a la otra persona y preferible mentir y esconderse tras una pantalla y no ser sinceros de frente, por que de frente las palabras duelen más. En una pantalla, un rechazo no significa nada, simplemente cerramos una conversación, eliminamos a la persona de nuestros contactos o del perfil, o de plano le hacemos el feo y hasta lo rechazamos en las redes sociales y asunto arreglado. Si te conocí por My Space, ni me acuerdo. Es mas, nuestro nivel de hipocresía y de miedo llega al grado de que los “truenes” de las parejas se dan por Messenger o por post en alguna red social. ¿De verdad nuestro miedo ha llegado a tanto? Antes era inimaginable semejante cobardía. Un hombre que plantaba a una chica solo por temor a enfrentarla, era incluso segregado por sus amigos. Era un “maricón”. Ahora, entre amigos nos decimos “ábrela por hi”. ¿Es realmente necesario todo esto? Lo que es más: ¿Por qué no nos da vergüenza? ¿Como nos permitimos ser “nosotros mismos” por medios así? A final de cuentas es verdad que por estos medios conocemos más personas, diversos países, culturas, maneras de pensar y como mil etcéteras más, pero: ¿hasta que punto dejamos de lado las relaciones interpersonales por una pantalla, un mouse, un teclado y una cámara que solo nos dan la sensación de estar con la otra persona? Me atrevería a decir que ya hasta estamos olvidando lo que es un abrazo entre amigos, un beso o una caricia, por la comodidad de no sufrir por una decepción amorosa, por un amigo que nos da la espalda y esas miles de cosas que le dan sabor a la vida.

Por mi parte, decidí saludar al chico del parque de beso y toda la cosa cada vez que me lo encuentro en la calle, decidí correr como loca para alcanzar y saludar a mi sobrino favorito y como un plus, decidí juntar dinero para invitarle a Jonnathan unas chelas y asi conocernos mejor. En conjunto, decidí que quiero conocer gente, no maquinas.





Sobreviviendo A La Tecnología

26 08 2009

Cuando me pidieron colaborar para este blog, no pude evitar sentirme más fuera de lugar. La verdad es que parezco estar peleada con la tecnología. Soy una mujer de escasos 22 años de edad, desconozco la mitad de lo que me rodea en lo concerniente a tecnología. Mi celular es un Samsung que a pesar de no contar más que con un añito, al parecer ya esta obsoleto. Mi iPod, es un nano que los “jóvenes” de hoy en día ven con desdén, pues ya todos traen su iPod Touch. Y ni que decir de mi computadora: tiene fácil, 10 años de leal servicio en mí casa y si no fuera por la ayuda de mi sobrinito consentido, seguramente la pobre ya habría dado sus últimas patadas desde hace mucho.

caveman computer

caveman computer

Si hay algo que decir de mi, es que soy una mujer a la que ante todo, le gusta escribir. Para mi la computadora era simplemente un instrumento en el cual guardaba mis poemas, relatos, cuentos y demás cosas con la finalidad de que no se me perdieran y para tenerlos organizados. La realidad, es que ahora ya no puedo vivir sin ella. Para empezar, es mi principal instrumento de trabajo, en ella guardo mis escritos mas valiosos, eso si, respaldados en una memoria USB por que si algo le pasa a mi computadora, me deja sin chamba. Me gusta bromear con mis amigos al decirles que todo mi talento me cabe en la memoria, pero en la USB.

Hace poco me abrí al basto mundo de la World Wide Web. En realidad chateo desde hace mucho, recuerdo haber tenido mi primera cuenta en AOL, pero en ese entonces la fascinación por este mundo se redujo al hecho de que podía platicar con personas que estaban muy lejos. Pero las cosas, me temo, mucho han cambiado. Hace un año mi adorado tinieblo (tradúzcase como novio) me pidió que le dejara un Post en su Hi5. Sobra decir que estuve a punto de contestarle:”¡¡La tuya!!”, pero el joven tuvo a bien platicarme de que trataba esa cosa. Accedí a su petición, y tristemente ha durado más mi perfil de Hi que lo que duro nuestra relación.

Hace aproximadamente ocho meses, comencé una nueva aventura literaria. Si bien he dedicado más tiempo a la poesía, al relato y al cuento, en enero comencé la travesía por la crónica, un genero literario bastante menospreciado pero muy apasionante para mi. Esto me obligo a conectarme aun más a toda esta onda de los Blogs. Ahora publico algunos de mis trabajos en mi My Space. Colaboro ocasionalmente en blogs culturales y en los blogs de amigos dedicados a la música. Me pongo de acuerdo con las personas que me ayudan con mi edición vía Messenger pues al final de cuentas el celular me sale más caro.

Irremediablemente estamos inmersos en un mundo que corre más rápido que nosotros y que amenaza con dejarnos atrás, sobre todo a los que, como yo, nos resistimos a dejar de lado el lápiz y el papel.

Autor: Belisa Perhonen








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