Reflexión Decembrina

14 12 2009

En estas fechas decembrinas el sentimiento de la buena onda y buena voluntad embargan los corazones de los humanos habitantes de este planeta, bueno al menos de los que practicamos la misma religión: el consumismo. Es época de dar, de recibir, de compartir, de celebrar. Si se puede dar, recibir, compartir y celebrar caro, mejor.

Pasear por las calles en estas fechas es especialmente estresante, la gente se detiene a ver el montón de aparadores llenos de quien sabe cuantos milagros tecnológicos, prendas de vestir caras y  algunas veces de mala calidad, juguetes que en tres meses ya serán totalmente obsoletos pero que por el momento son la sensación y todos los niños quieren uno, y si se puede, dos. La gente anda de tienda en tienda buscando regalos o haciendo la lista de peticiones a “Santa”, eso sí, con cara de mal genio por que todo esta a reventar y es en esos momentos cuando los buenos sentimientos se nos van al diablo. Entre tanta gente es difícil caminar, y más si llevamos bolsas, paquetes y demás chivas en las manos y malas voluntades en el corazón, no hay lugar para caminar, la gente sofoca.

Para no variar, les contaré una anécdota. Resulta que la necesidad me llevó al centro histérico, pues hace un año que no compraba tenis y ya me urgían. Después de una larga caminata al lado de mis padres, llegue por fin al lugar que buscaba.

Al entrar, y mientras veía cuales modelos de tenis me seducían, pude escuchar a una señora hablando con su hijo acerca de lo bonito de la época decembrina. Comenzó hablando de lo importante que es dar a los demás, le explicaba que la   humildad es ante todo una virtud y no un defecto del ser humano. La dedicada madre decía su pequeño vástago que la llamada madre de los mexicanos, la Virgen de Guadalupe, nos veía y amaba a todos por igual y que por ello deseaba que nos amaramos unos a otros. (En ese momento se me ocurrió que podría amar al chico que me atendía todo lo que el quisiera, siempre que no dijera nada a mi novio.) Pudo hablar mucho, pero acto seguido mostró lo que realmente quería decir con todo eso.

En menos de 10 minutos, lo único que dio en público fueron los bolsazos que nos propino a otros clientes y a mi en la tienda, sin siquiera volverse a ofrecer una disculpa. La única humildad que demostró fue de dientes para afuera, trató muy mal a los chicos que la atendían y en la caja ella y su esposo groseramente arrebataron las bolsas y llamaron inepta y estúpida a la chica que les atendía sólo por dejar caer la tarjeta de crédito del señor. Para rematar,  en la puerta al acercárseles una señora pidiendo limosna le llamaron “naca”y le miraron con desprecio. ¡Cuanto amor demostraron tener en sus corazones!.  

En el camino de regreso a mi casa, mientras caminaba al lado de mis padres y con tenis nuevos, me puse a pensar en lo que vi. En definitiva lo que les enseñamos a nuestros niños resulta nefasto, ese pobre niño se fue con un doble mensaje y una nueva lección que nada tenia que ver con buena voluntad, paz y amor. Sus padres le enseñaron algo que todos conocemos bien: la hipocresía decembrina. Todos damos, recibimos, compartimos y celebramos en familia, con los amigos. Apenas es primero de Enero y nos olvidamos de ellos. Procuramos buenos regalos, costosos si se puede, para lavar nuestras culpas por el abandono. Otros donan al Teletón  para no sentirse mal por ver feo a los discapacitados en la calle. Nos condicionamos para creer que el espíritu de la navidad esta en dar cosas materiales y no damos la oportunidad de  practicar el cultivar las relaciones, creemos erróneamente que un amigo lo va a ser siempre sin necesidad de frecuentarlos aunque sea con mensajitos. Y lo mismo pasa con la familia. Olvidamos a nuestras abuelas y abuelos sobre todo, los dejamos en abandono por que no tenemos tiempo para ellos, el trabajo, la escuela, la mosca que pasó volando, cualquier pretexto es bueno.

Ahí les va mi pregunta obligada: ¿de que nos sirve tanto “espíritu navideño” si al final estamos sumergidos en una soledad tan profunda que ni los juguetes más modernos o los aparatos más caros nos sacan de ese aislamiento? Erróneamente creemos que cubriendo nuestras necesidades materiales no necesitamos cubrir las necesidades afectivas y por supuesto que es muy válido, pero desde mi punto de vista ni un iPod Touch, una Mac,  una pantalla plana, una  Blackberry o cualquier otra chiva de esas nos preparará una sopa el día que nos enfermemos.¿Acaso los juguetes, las muñecas que hablan, los cochecitos a control remoto, o los cachivaches esos que anuncian en la TV, brindarán abrazos, consuelo o palabras de aliento a sus hijos, sobrinos, hermanos, etc.? Creo de manera firme en esa frase que dice: “esta Navidad, regale amor”. Es mucha la tecnología a nuestro alcance, pero nuestros seres queridos pueden estar aún mas cerca, ellos realmente no necesitan un regalo costoso para estar a nuestro lado. Sólo necesitan un “te quiero, gracias por formar parte de mi vida”.

No, no me pagó una lana Pro Vida, o la iglesia Caotica Católica, ni Vamos México. Esto es producto de semanas de horas nalga y de sesos devanados a propósito de las fiestas. Espero les agrade y ojalá puedan comentar ya sea para destrozar o enriquecer mi trabajo, que siempre tiene como objetivo ser critico, propositivo y sobre todo,  de su agrado.


Acciones

Information

One response

15 12 2009
AQS

Mundo del bluff

Tu artículo de opinión, me parece muy acertivo, en cuanto al mensaje que intentas dar sobre la desvaloración del hombre ante el materialismo “histérico”, tu redacción me parece bastante buena, así como la ironía que utilizas, te felicito.

En cuanto al fondo del escrito, considero que la familia, a la cual haces alusión, estaba frustrada; por eso su actitud: si vas al centro de compras lo último que vas a encontrar es buena atención, más bien se busca buen precio, incluso el regateo, como que el buen servicio, se encuentra en los centros comerciales, como de santa fé o del pedregal, entre otros, porque te lo cobran, va incluido en el precio.

Así mismo, comentas que insultaron a una limosnera, pues claro ahí hay muchos, considero que el insulto fue para ellos mismos, al decirse nacos, porque no están en el lugar que quisieran estar, demuestran su frustración ante su realidad, en donde tienen que comprar entre limosneros y un mal servicio, o no como lo quisieran, insultando al otro, al que no se puede defender.

Considero que están en un error, por ello se comportan así, incluso lo que el hijo observa como hipocresía de sus padres, esa tarde, seguramente es menor, si lo comparamos con lo que seguramente ve en casa todos los días o con las amistades de los padres, como dicen por ahí, en los actos públicos podemos ver las acciones privadas.

Quisiera concluir, manifestando que la sociedad, en esta época, en teoría, exhibe lo mejor de sí, regalando y abrazándose, pero cuando el regalo no se compara con lo que dieron, bueno, ahí si que se acabó la amistad, vienen las críticas.

Desafortunadamente, en occidente, actualmente, vivimos en el paradigma donde se cree que el hombre vale de acuerdo alo que se tiene, o ha conseguido, con el argumento de que lo que se ha ganado porque es muy inteligente y/o exitoso, para tener tanto lujo, por tal motivo se intenta, aunque no se tenga, presumir lo que se tiene, para hacer creer al otro que es inteligente y exitoso.

Saludos y felicitaciones.

Alejandro Quiñones Salazar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: