Te conocí en My Space.

4 09 2009

Hace pocos días mi ocio, que de por si casi siempre raya en la hueva recreativa, llego a un limite insospechado. Así que me decidí a salir un rato a caminar por un parquecito que se encuentra cerca de mi casa. Mientras me encontraba caminando y escuchando música de esa que a mí me parece la mejor y sin dirección alguna por entre sus pasillos verdes y atestados de perros, en mi camino se atravesó un chico bastante guapo que conocí en una fiesta hace cosa de un mes. Nos saludamos y platicamos por 4 largas y agradables horas. Como todo lo bello se acaba y ya era muy tarde, nos despedimos.  Claro que no sin antes hacernos las preguntas que parecen ser las obligadas hoy en día: “¿Tienes My Space?” “¿tienes Hi5?” y el clásico “¿me das tu mail?”.

La época romántica en la que los chicos mandaban cartas y regalaban flores simplemente ya murió. Ya perdimos la costumbre de comunicarnos y vernos a los ojos, ya no es importante. Al final de cuentas resolvimos conocernos mejor por medio de Internet. Mediante las redes sociales resulta que tenemos “amigos” hasta en Finlandia a los que algunos incautos cuentan sus intimidades, y ni siquiera sabemos si la persona de la foto del perfil es realmente con la que estamos platicando. Inevitablemente estamos inmersos en una tecnología que nos aliena entre nosotros. Si bien habemos gente que somos sinceras en nuestros perfiles de las redes sociales, también los hay que te dicen que son unos Adonis o unas Ateneas y resultan ser mas bien copias exactas de la Coatlicue. Y no por que ser feo este mal, al contrario, al parecer a mí me gustan más feitos, pero lo que me pudre es la hipocresía detrás de todo esto.

No, no estoy en contra de la tecnología. La utilizo tanto que a veces hasta intento meterle mi contraseña de Messenger a mi perra para que me haga caso. Pero suele ser frustrante estar alienados entre nosotros. A quien me invito a colaborar con este blog, lo conozco desde hace como 18 años, sin embargo solo pudimos platicar por medio de Messenger y hasta la fecha ni nos hemos dado la mano para saludarnos. El colmo de todo esto es que vivimos a menos de 10 minutos de distancia caminando. ¿Recuerdan al chico del parque? Bien, pues el vive a 2 cuadras de mi casa, y solo se que sigue vivo por medio de My Space. A mi sobrino favorito, creo que ya ni le conozco la voz. Conozco como a mil personas por medio de las redes sociales, y hay quienes me consideran su “amiga”, sin embargo no medimos el hecho de que no sabemos quienes realmente están detrás de el monitor.

Es probable que estas situaciones sean respuestas directas a un temor generalizado y de fácil explicación: las personas lastiman, las maquinas no. Simple y llano. ¡Mas fácil ni la tabla del uno! Al final de cuentas es más fácil entablar una “relación” por chat que en vivo y a todo color. Somos presas de nuestras propias inseguridades y de nuestros miedos, nos da miedo no gustarle a la otra persona y preferible mentir y esconderse tras una pantalla y no ser sinceros de frente, por que de frente las palabras duelen más. En una pantalla, un rechazo no significa nada, simplemente cerramos una conversación, eliminamos a la persona de nuestros contactos o del perfil, o de plano le hacemos el feo y hasta lo rechazamos en las redes sociales y asunto arreglado. Si te conocí por My Space, ni me acuerdo. Es mas, nuestro nivel de hipocresía y de miedo llega al grado de que los “truenes” de las parejas se dan por Messenger o por post en alguna red social. ¿De verdad nuestro miedo ha llegado a tanto? Antes era inimaginable semejante cobardía. Un hombre que plantaba a una chica solo por temor a enfrentarla, era incluso segregado por sus amigos. Era un “maricón”. Ahora, entre amigos nos decimos “ábrela por hi”. ¿Es realmente necesario todo esto? Lo que es más: ¿Por qué no nos da vergüenza? ¿Como nos permitimos ser “nosotros mismos” por medios así? A final de cuentas es verdad que por estos medios conocemos más personas, diversos países, culturas, maneras de pensar y como mil etcéteras más, pero: ¿hasta que punto dejamos de lado las relaciones interpersonales por una pantalla, un mouse, un teclado y una cámara que solo nos dan la sensación de estar con la otra persona? Me atrevería a decir que ya hasta estamos olvidando lo que es un abrazo entre amigos, un beso o una caricia, por la comodidad de no sufrir por una decepción amorosa, por un amigo que nos da la espalda y esas miles de cosas que le dan sabor a la vida.

Por mi parte, decidí saludar al chico del parque de beso y toda la cosa cada vez que me lo encuentro en la calle, decidí correr como loca para alcanzar y saludar a mi sobrino favorito y como un plus, decidí juntar dinero para invitarle a Jonnathan unas chelas y asi conocernos mejor. En conjunto, decidí que quiero conocer gente, no maquinas.

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15 09 2009
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[..]Articulo Indexado Correctamente[..]…

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